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abril 08, 2025

9 de abril de 2025

A veces lo único que se celebra es la supervivencia.

Generalmente no se es consciente de ello, pero al hablarse en voz alta, uno descubre que el mayor mérito de los últimos 365 días (366 si es año bisiesto), ha sido mantenerse de pie: a veces, manteniendo el equilibrio en un pie o apoyándose en dos muletas que hagan las veces de soporte cuando te tiemblan las rodillas por inestabilidad.

Hoy se cumple uno de esos años.

Aún sigo con la incertidumbre de saber cómo se sobrellevan los efectos de una plastía de ligamento cruzado anterior con meniscectomía parcial medial, excisión de plica y sinovectomía en el mediano y largo plazo, pues por más que le he preguntado a ChatGPT, no he obtenido una respuesta uniforme, definitiva y que me haga sentir certidumbre sobre los días y meses siguientes.

En el corto plazo he de decir que es un trance doloroso y un reaprendizaje forzoso para retomar la marcha luego de que algo (el LCA) se ha roto (al igual que muchos de los planes que uno hace sin saber que no los vas a poder ejecutar en el tiempo que querías y bajo las condiciones que querías).

Dentro del mismo dolor, he encontrado avances pequeños, personas que acompañan al proceso y momentos en los que he reconocido y agradecido lo que antes daba por sentado (lo que había “normalizado” como dicen hoy en día). 

He perdido momentos y experiencias en el mundo exterior, sin duda, pero he ganado otras estando en el claustro de mi hogar, porque mis momentos más significativos de las últimas semanas han sido las transiciones desde la inmovilidad completa hacia el uso de dos muletas y luego una y (desde ayer), ninguna.

Pero bueno, no quiero romantizar esto que me ha pasado y que es sin duda, un escenario no deseado. La idea era expresar que, en este nuevo año de vida, lo que agradezco es tener la capacidad y la oportunidad de escribir lo que quiero en este espacio. Y me agradezco porque a pesar de las diez mil medicinas, la cirugía, los vómitos, el miedo, los desequilibrios, la fisioterapia y las lágrimas, sigo aquí intentándolo.

marzo 20, 2025

Sensación

A veces es una sensación que se torna desoladora, irónicamente, cuando ves el vaivén de las copas de los árboles a través de uno de los pocos accesos de luz natural que tenés al alcance.

Sabés, casi con absoluta certeza, que no has sido el primero ni serás el último en convivir con esa sensación. Pero eso no sirve de consuelo en ocasiones y lejos de ello, la hacés una sensación muy personal, con los matices que solo es posible impregnarle por estar vivo y haber vivido lo que algunos consideran una vida (o media, dependiendo a quien le preguntés).

Creo, en el momento más lucido que las lágrimas me han cedido, que debe ser hasta cierto punto una sensación sana: una que te recuerda que la vida no es lineal, que te enseña a cuestionar tus absolutos, a repasar tus prioridades y a repensar en el concepto “vivir” y su asociación con el movimiento rápido… y más bien, valorar la lentitud, la paciencia, la perseverancia… el intento.

Me refiero, por supuesto, a la sensación de que el mundo sigue avanzando sin mí. Y de que yo estoy perdiéndome de todo.

Pero a fin de cuentas, ¿qué es todo?

octubre 13, 2024

Algunas preguntas que rondaron mi mente este finde

¿Cómo se preserva el tiempo realmente disfrutado y se recupera el tiempo malgastado en pensar que estás perdiendo el tiempo?

¿Cuánto tiempo de descanso es suficiente y cuánto es demasiado tiempo invertido en el trabajo y en desvivirte para fines futuros que talvez pasen, pero talvez no?

¿Por qué los minutos parecen durar menos cuando las cosas que realmente querés están sucediendo, pero parecen alargarse cuando encontrás dificultades en el camino que va a llevarte a ese momento tan esperado?

¿Y por qué me (nos) gusta cuestionar lo establecido como si no fuésemos nosotros quienes decidimos el cómo, el cuándo y el por qué de aquello que estamos persiguiendo con nuestro inconsciente y nuestras acciones cotidianas?

¿Qué tanto margen de maniobra realmente tenemos (aplica para todo lo que estés pensando y lo que no)?

octubre 12, 2024

Mar

Hoy he pensado en lo mucho que le temo al mar. Algunos hablan de tenerle respeto, pero yo le temo sobremanera.

Es posible que buena parte de mi miedo radique en no saber nadar y tener consciencia de que en un escenario apocalíptico de inundaciones, no tengo asidero ni remedio… 

Pero no es solo eso: pensaba en lo mucho que me gusta escuchar el choque de las olas entre sí, las aves que rondan buscando peces o carroña y la brisa que se siente aún bajo el sol más inclemente.

Sin embargo, todo esto se acompaña del pánico al sonido del golpe que se escucha contra las piedras y la amenaza que constituye cada que la marea va subiendo sin control aparente. Hay calor, hay incomprensión y demasiada incomodidad. Y mareos (a veces pienso que tengo vértigo).

Aún con ello, el mar y las mareas son necesarias. El movimientos y los vaivenes tienen un sentido siempre para quien los vive de cerca. La clave está en averiguar el sentido.



octubre 11, 2024

11 de octubre

Somos mi desidia y yo contra el mundo. Pensamos en que, si las cosas deben pasar, pasarán. Y que siendo así, no es necesario anticiparnos: tan solo esperar.

No es lo ideal en el mundo de hoy en día que suele moverse tan de prisa, pero creemos que hay dos maneras de perder el tiempo: Intentando perseguir algo que eventualmente sucederá o esperando ese algo mientras se deteriora el interés en que suceda.

Nos gusta vivir algunas cosas en slow motion, sobre todo aquellas que queremos que perduren por su belleza, sus sensaciones o por lo que significan para nosotros. La cuenta de esas cosas es amplia y la variedad, importante.

Nos tachan de holgazanes, pero me gusta pensar que economizamos esfuerzos, porque nunca se sabe cuándo la vida va a requerir todo de vos y es entonces cuando debes darlo todo, incluida la energía que no has gastado en lo efímero que entretiene al resto del mundo.

octubre 10, 2024

10 de octubre

Once de cada diez veces voy a querer elegirte a pesar de lo difícil que se vuelve tomarte entre mis brazos. En parte porque sos escurridizo, y a veces, un poco tosco.

Nunca se te ha dado muy bien tomar parte en los asuntos que te involucran. Parece que preferís la defensiva o bien, mirar hacia otro lado con tal de no abordar el tema en cuestión.

Sin embargo, aún y cuando te negués a hacerle frente, terminás por aceptar el proceso de negociación. Y como me encanta la competencia, suelo hacértelo difícil para que la emoción te recuerde por qué llegamos a este punto.

Mis planes suelen surtir efecto. Niego con la cabeza mientras mis ojos te dan el “sí” más enorme del mundo, y entonces decidimos lanzarnos de cabeza una vez más a esta locura experimental que se concreta en el más profundo silencio y a la distancia más extensa que mis anteriores vidas hayan conocido.

Siento que me conozco menos mientras te extraño más. Hay muchas sensaciones no experimentadas hasta este día y me temo que voy a seguir encontrando más, una vez yo me vuelva a encontrar.

octubre 09, 2024

Colores

El día tenía una tonalidad amarilla suave: cálida, brillante pero al mismo tiempo, acogedora… como si no hubiesen novedades en el frente de la vida adulta.

Amalia suspiró y levantó la vista al frente: Los pendientes se habían acumulado en una pila de tamaño considerable que amenazaba con sucumbir en su escritorio.

Repitiéndose el viejo mantra que le enseñara su padre, el escenario se tornó celeste: Le recordó lo mucho que le gustaba ver al cielo cuando estaba claro y las nubes tomaban formas diversas sometidas al debate público de los pocos observadores que volvían la vista al cielo en aquellos días.

Los días anteriores habían tenido mucho (demasiado) de color negro: La incertidumbre, el caos y la tristeza habían dominado por demasiado tiempo y se hacía justo y necesario que la ausencia de color terminara su temporada.

No obstante, aún y cuando no era capaz de percibir y percibirse a sí misma por la falta de luz, era consciente que aquel cambio en la paleta cromática dependía, en buena parte, de su capacidad de tomar el pincel, la brocha, el rodillo o el aerógrafo con un color distinto y cambiar el panorama. Al fin y al cabo, el lienzo siempre estaba a su disposición para empezar de nuevo una vez más.

septiembre 21, 2024

Olvido

Le temo al olvido y a sus efectos, sobre todo porque muchas veces, lo más fácil es olvidar.

Mi memoria ha ido cambiando a lo largo de los años. Recuerdo que en el corto plazo era mi mejor aliada para los exámenes y para retener cantidades de información significativa, pero al largo plazo, no resultaba la más idónea para almacenar eventos y aprendizajes.

Eso ha hecho, por supuesto, que existan lecciones que me toque repetir en la vida (aunque algunas de esas se las atribuyo a mi necedad por querer que las cosas resulten como yo las desearía).

Gracias a estos autodescubrimientos, también he detectado que mi memoria se estimula por otras vías: Aromas agradables, sonidos y timbres de voz particulares… que tienen la capacidad de activar emociones por la carga significativa que les atribuyo al agregarlos como recuerdos.

Y así, he aprendido a ponerle etiquetas y hacer asociaciones para tratar de no olvidar personas y cosas importantes. Ojalá no se me olvide que puedo hacerlo así para no olvidar.

PD: A propósito del 60 cumpleaños de Drexler:




septiembre 20, 2024

Decisiones

Me cuesta mucho tomar decisiones. Por eso me he vuelto promotora de los listados de pros y contras.

En caso de dudas, siempre es oportuno visualizarse en los potenciales escenarios, tratando de no sobrepensarlos (sí, dije “tratando”), y escuchando a esa voz interior que en muchos casos resulta ser más sabia de lo que uno cree.

Hay decisiones, eso sí, que requieren más análisis que un listado y otras cuya respuesta es meramente intuitiva. Últimamente me he encontrado con muchas de esas decisiones en las que debes confiar en nadie más que vos y lo que tu instinto te dicta.

Resulta que me ha salido bien (contra mis pronósticos). Suelo subestimar el poder de mi intuición para prevenir desastres potenciales y agradecerme por elegir confiar en mí.

En mis listados suelo incluir ítems de carácter físico, emocional y espiritual que pueden modificarse dependiendo de la decisión que tome. Por lo general, son los emocionales los que suelen estar en mayor riesgo.

Con el tiempo he descubierto que es mejor guardarme mis decisiones hasta que el efecto de las mismas se manifieste, porque de alguna forma eso previene que factores externos intervengan en ellas. Y es que a veces, las decisiones solo necesitan un poco de discreción para seguir su camino natural y cumplir con su parte para aquellos que tienen la valentía de tomarlas.

septiembre 13, 2024

Gitana

Había tarareado la misma canción todo el día: mientras caminaba hacia el trabajo, cuando hacía fila para el almuerzo y mientras buscaba en internet sobre el tema del que debía escribir aquella tarde.

Al igual que en la canción, quería sentirse liviana y capaz de seguir avanzando sin detenerse, impregnándose de ese espíritu de aventura que le venía tan bien a su estado de ánimo.

Le dio por recordar la libertad que sentía cuando no estaba desanimada y recordaba tiempos mejores. Era una sensación satisfactoria ver hacia atrás y descubrir lo mucho que había logrado avanzar cuando había dejado de escuchar hacia afuera y se había dejado guiar por su intuición.

Sabía que el tiempo era valioso, sobre todo en aquella temporada de su vida. Que pronto habría que emprender la marcha luego de un periodo de parálisis casi total, porque solo en la marcha encontraría nuevas experiencias con resultados satisfactorios y descubriría las habilidades que desconocía tener.

Asimismo, porque estaba cansada de usar ese antifaz que, aunque hermoso y cómodo, limitaba su vista hacia nuevos horizontes. 



agosto 31, 2024

Cansada

Amalia miró el reloj de pared que marcaba las 8:45 de la noche. Faltaban pocos minutos para la hora límite que le había dado.

Pensó en que habría sido mejor darle más tiempo, pero luego recordó que estaba demasiado atrasado para el ritmo y el nivel al que ella llevaba las cosas.

Estaba atrapado en una especie de distracción de largo plazo. A él le impedía reaccionar (y aún peor, anticiparse) mientras que a ella le hacía sentir que todas las palabras, las oraciones, los poemas y sus mensajes en código habían sido en vano.

Ya estaba cansada de esperar otra respuesta. 

Todos los escenarios posibles pasaron por su mente. Por ejemplo, el de una declaración inesperada de su parte o unas palabras que lo cambiasen todo. Pero sonrió para sí misma, como diciéndose en secreto que aún cuando lo manifestara, aquello no iba a suceder.

Los minutos parecían pasar más lentamente, mucho más que el tiempo transcurrido en su dilema. No siempre el cariño unilateral sería suficiente y lo sabía. Por eso habían llegado a este punto.

agosto 28, 2024

Punto intermedio

He buscado, sin mucho éxito, un punto intermedio
Nunca he sido partidaria de las medias tintas, pero no quiero precipitarme en mi decisión.

Pasa que, ya una vez, cometí el error de adelantarme a los hechos con un resultado previsible: Aún hoy me persiguen los fantasmas de aquel momento. A veces no me dejan dormir bien.

Sea cual sea, la decisión será difícil y lo sé. Creo que nunca estamos preparados para un enfrentamiento de posturas dentro de nosotros mismos y esta vez no es la excepción.

Quiero decirte muchas cosas y hacer otras tantas que no requerirían esfuerzos. Pero estoy luchando contra una cadena invisible que reprime los intentos de mi espíritu para que no existan daños colaterales. Después de todo, somos humanos y esto de hacerse daño es un riesgo recurrente.

Se me ha quitado el apetito y ha incrementado mi cansancio. Me cuesta conciliar el sueño, pues pienso en que debo tomar pronto una decisión. Pero no quiero dejarme ir sin pensarlo dos veces. Sé que dicen que así se vive más, pero de hacerlo, una parte de mí querría existir menos y experimentar más a la vez.

agosto 25, 2024

Parteaguas

Habían sido demasiados los parteaguas que había experimentado en una mínima cantidad de tiempo. Muchas decisiones se habían tomado y otras, esperaban su próxima sentencia.

Sentada frente a la computadora, decidió dar el primer paso hacia la última de aquellas decisiones. Tecleaba a una velocidad tranquila, tratando de encontrar las palabras que buscaba pero que la evadían, como guardándose para una ocasión especial.

La pantalla y aquel texto comenzó a tomar una forma diferente de la concebida originalmente, pues tenía muchos más matices y oraciones subordinadas de lo esperado. La idea había rodeado su mente en muchas ocasiones y esta vez no era la excepción.

Sonrió cuando finalizó aquel primer texto que sería parte de su próximo proyecto. Se preguntó si debería dejarlo reposar, como solía hacer con los múltiples borradores que aguardaban en la bandeja de correo, pero decidió remitirlo de una vez. Al fin y al cabo, su contenido y la resolución del caso iba a ser la misma sin importar las ganas que tuviera de que todo fuese diferente.

agosto 23, 2024

Indicadores

Mi maestría me enseñó, entre otras cosas, la importancia de contar con indicadores de seguimiento. Bajo ese supuesto (porque #economía), he tenido a bien establecer los siguientes:

-Tasa de sentimiento positivo hacia mi recuerdo: Se obtiene de dividir cada recuerdo feliz en el que yo esté presente entre el número de veces que me recordés.

-Tasa de oxímoron: Porque sí, sé que puedo llevar del cielo al suelo en un segundo (y viceversa). Pero así es la vida: Contradictoria y a dos caras.

-Número de encuentros ex post: No es más que la suma de las veces que, luego de conocernos, reviva ese hecho de salir por un café, al cine, de paseo o simplemente, de seguir charlando.

-Índice de llamados al aire: ¿Te has encontrado platicando y sin querer decís o pensás en el nombre de una persona? Pues eso. El número y periodo base seguirá siendo secreto estadístico.

-Engagement: Porque no puedo dejar de lado la comunicación y porque es quizá mi indicador más importante porque te hace un poco más mío y menos del resto.

agosto 21, 2024

Perspectiva

Lo miro y me parece diferente cada vez. No solo cambia la perspectiva y los lentes con los que lo veo: cambian sus formas, sus curvas y sus componentes. Es como si mutara cada día, cada hora, cada minuto, cada vez más mío.

Lo deduzco mío por eliminación del resto de posibles opciones: Soy la única capaz de verle como lo veo, la que ha puesto dedicación y empeño a su cuidado, luego de haber sido expuesto en muchas ocasiones. También he batallado contra su incredulidad al verse al espejo y percibirse hermoso en todas sus dimensiones.

Hoy cuando lo vi en mis sueños caminaba desorientado. Trataba infructuosamente de encontrar algo que se le había perdido, sin saber a ciencia cierta qué era y adonde lo había visto por última vez. Se veía ingenuo y un poco bélico, pero al mismo tiempo, seguía un ritmo pausado y libre. Libre como solo él sabe serlo.

Siempre digo que lo quiero conmigo y no, no es una mentira. Pienso en que debemos estar unidos de alguna forma, pues aunque a veces no sea consciente de ello, se me hace tan familiar porque siempre ha estado aquí.

Si regreso sobre mis pasos, es posible que lo encuentre sentado, meditando sobre el camino, queriendo prestar atención a su entorno y asustado por seguir andando. Quiero darle la mano para levantarlo del suelo y decirle que de alguna forma, vamos a salir de esta. Siempre salimos.

agosto 16, 2024

Desnuda

Amalia tomó sus mejillas entre sus manos para sentir el calor que emanaba en aquel momento, causado en buena parte por el alcohol, pero sobre todo, por el torrente de emociones que habían anidado en su rostro en las últimas semanas.
Temblaba. No solo sus muñecas vibraban a un ritmo armonioso, también podía sentir como en su pecho había un debate entre la razón y el corazón para decidir el momentum entre cada inhalación y exhalación, aunque por supuesto, los tiempos no eran constantes.

Examinó su rostro. Notó un brillo en los ojos del que no se había percatado antes cada vez que miraba con amor, unas pestañas que lejos de ser perfectas, eran las justas y necesarias para proteger esos ojos de la entrada de agentes externos y al mismo tiempo, de hacer cosquillas en las yemas de los dedos. Pasó los dedos por los labios y se percató de su suavidad, de algunas de sus grietas, pero también de su extraña belleza cuando sonreían y se mostraban en todo su esplendor.

Pensó en que parecía una especie de reconocimiento cuando puso sus manos en la cintura y notó las curvas, los altos y los bajos que hacían de ella, un camino más interesante por no saber lo que le esperaba más adelante. Complementaba aquel cuerpo con unas piernas que habían pasado por muchos estados y muchos sitios lejanos, pero quizá nunca por aquella senda que se había abierto repentinamente.

Volvió a los ojos y sonrió. Era extraño como un cambio de combinaciones le había llevado a una dimensión diferente y desconocida de la que nunca más quería desprenderse, pues siempre que ella lo quisiera así, estaría con ella. Lo demás sobraba (le gustaba, pero no era indispensable), por lo que le sonrió al espejo y se dispuso a regresar de nuevo a su habitación.



agosto 15, 2024

Caminos

Este camino puede recorrerse de dos maneras: A moco tendido y lamentos cotidianos, o con la convicción de que cueste lo que cueste, este es el camino. El único camino.

Ya ubicado en el punto de partida, hay que elegir la velocidad, el medio, las ideas y las provisiones para marcharse. He pensado en una velocidad prudente, a pie, llevando el peso de mis decisiones ya tomadas y aquellas que se van a resguardar en el lugar al que llegaré. Ideas no llevo, irán surgiendo conforme avance.

Veo en el horizonte la presunta meta. No sé si he comenzado a alucinar, pero trato de no verla para no permitir que, el ver tan lejos, me haga perder el foco de la flora y la fauna que está justo a mi lado en ese momento. 

La consigna inicial era no detenerse, pero ya puesta en marcha he cambiado de opinión. Quiero ver los árboles y sentarme bajo su sombra. Quiero acostarme sobre la grama y sentir la humedad inmiscuirse en mi ropa hasta que caiga la noche y deba acampar. Quiero sentir el aroma de cada flor que se me atraviese y asociarla con un nuevo recuerdo. Y escribir, siempre escribir, una especie de diario de viajes en el que relate cada día lo nuevo, lo peculiar, lo ordinario y lo extraordinario de mi viaje. 

También me he prometido no dar vuelta atrás, pero cinco pasos más adelante he regresado por temor a olvidar algo. Y me pregunto si desde el principio no debí dar el primer paso.

agosto 12, 2024

Expresión

A veces resulta sencillo y otras, no tanto. 

Es como verte al espejo y encontrar un nuevo lunar, una nueva marca que va a estar con vos desde ese momento en adelante. Podés tratar de no verla, pero siempre va a estar ahí.

Es como estar a la orilla del mar, sabiendo que viene una ola inminente a mojarte los pies, pero decidís no quitarte los zapatos. Y cuando se mojan, te enojás, aunque sabías que eso iba a pasar inevitablemente.

Es tener todo un escenario preparado y en el momento clave, que todo se venga abajo y te toque improvisar sobre la marcha. No es lo que querés, pero es lo que te queda para seguir y presentarle al mundo eso que tenés guardado dentro.

Es tropezar justo antes de la línea de llegada, habiendo intentado disfrutar del trayecto (como suelen recomendar los expertos en la vida). Te queda lo recorrido, pero no podés evitar frustrarte porque una vez más te quedaste en el “casi”, a pesar de dar todo de vos.

Pero al final, y habiendo hecho el recuento de los daños, es siempre una lección que te prepara para que, la próxima vez que se presente la oportunidad, no evités verla, no te enojés y aceptés lo que llegue, pero sobre todo, que no te guardés nunca lo que está destinado a ser escuchado/leído por otra persona. Nunca sabés si eso va a cambiarle el día (o la vida).

agosto 10, 2024

Amalia y una copa

El vino estaba servido y Amalia tomó la primera copa con entusiasmo. Necesitaba dejar de pensar por un momento en lo que había ocurrido aquel día.

Observó la copa con peculiar atención. A través del reflejo distorsionado del rosé, vio como sus dedos se deslizaban buscando el lugar “correcto” para posarse. 

Reconoció aquella sensación extraña que hacía unas semanas la embargaba desde la garganta hasta el estómago por largo rato. Era algo que solo dejaba de sentir al cerrar los ojos y respirar profundamente, conectándose consigo misma y recordándose una vez más que todo estaría bien.

Tomando un sorbo más, salió al balcón y observó las pocas luces que se distinguían a lo lejos. Las nubes y la neblina dificultaban la vista, pero aquello que buscaba no era algo que dependía de sus sentidos. Podía encontrarlo en cualquier lugar, por lejos que estuviera, y a cualquier hora, mientras el resto de la ciudad dormía.

Sin percatarse de ello, la copa estaba por resbalarse de sus manos. Sujetándola con fuerza, Amalia suspiró y decidió que al menos por esa noche, se dejaría llevar por aquella sensación. Quería saber hasta dónde podría llevarla.

agosto 07, 2024

Amalia y los retos

Amalia siempre dijo ser una persona de retos, si bien cuando uno de ellos llegaba, temblaba y dudaba dentro de sí sobre su nivel de preparación para afrontarlos.

Casi nunca estaba lista. No era de aquellas que tienen una maleta armada con lo básico en caso de desastres naturales ni sabía de primeros auxilios. Sin embargo, ya sea por instinto de supervivencia o por pura fortuna, siempre lograba sortear de alguna forma las dificultades, por supuesto sin salir intacta.

Algunas de esas heridas de guerra eran evidentes: En uno de sus brazos, por ejemplo, cuando intentó cocinar un platillo por primera vez; en uno de sus tobillos que se doblaba (o lo intentaba) de vez en cuando en los momentos más inoportunos. 

Las heridas más profundas y significativas, por supuesto, no eran visibles para el resto (ni pensaba revelarlas por el temor que alguien quisiera hurgar en ese pasado y terminara por abrir de nuevo la cicatriz).

Sin embargo, lejos del resultado de la batalla, siempre tenía ganancias: Aprendizajes para situaciones similares que se presentaran más adelante, personas valiosas que se sumaban a su vida y sin duda, recordaba lo importante de vivir en el presente sin tratar de adelantarse a los acontecimientos. No era precisamente la persona más paciente para hacerlo, pero iba poco a poco entrenando a su mente para lograrlo.