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marzo 05, 2025

Hiatus

Es la palabra que llegó, repentinamente, a mi cabeza está mañana, mientras subía unas escaleras lentamente, a un ritmo que no me es habitual, pero que de momento es el único posible.

Uno de mis primeros hiatos fue hace casi tres años. Duró todo un mes, pero se sintió muchísimo más extenso. Creo haber aprendido sobre la paciencia y lo inevitable de tomar este tiempo y sacarle lo mejor dentro de todo.

Pero me equivocaba.

Ayer, antes de ayer y antes de antes de ayer me he sentido estancada, a pesar de las múltiples “señales” que he ido encontrando en esta parsimoniosa marcha que inició hace exactamente una semana.

Creo que nunca dejaré de sorprenderme por el “timing” de mis desaceleraciones. Suele existir (siempre hay) una razón escondida detrás de todo lo que sucede en estos hiatos e incluso, detrás de la razón inicial que te llevó a estar en el hiato.

En la actualidad, sigo sin encontrarla o poder definirla bien. Pero tengo tiempo suficiente (me parece) para repensar, recrear y redefinir. 

También para escribir.



octubre 06, 2024

06 de octubre

El mundo está lleno de personas que se quedaron con las ganas de contarle historias a alguien más, de atesorar más momentos o sencillamente, de cambiar momentos pasados por otros más felices.

Eso, sin embargo, no hace más fácil aceptar el hecho de que yo hubiese querido hacerlo.

Pienso en eso cuando desbloqueo el teléfono y veo tu foto “al azar” de entre todas la que almaceno. O cuando te encuentro aún entre mis números favoritos porque aún no junto el valor para borrarte. Porque aún mi incredulidad me hace pensar que un día vas a aparecer de la nada, preguntando por qué no te buscamos antes.

Creo que asimilar todo habría sido más fácil si te hubiese visto hacia el final de todo. Pero varios metros de distancia, un virus y un protocolo sinsentido nos separaron. Ahora, también nos separa una placa de cemento y los famosos tres metros bajo tierra.

Mañana es un día clave. Y creo que no estoy lista para traerlo todo a cuenta de nuevo.

octubre 03, 2024

3 de octubre

Una parte de mi ser te está buscando. Bueno, está inventándose las razones para salir a buscarte.

Tengo claro que una parte de mí te quiere aquí y sin embargo, quisiera tener certeza absoluta e indiscutible de que eso es así. Pero no la tengo y no sé si llegue a tenerla.

Verás, nunca he sido de pensamientos sencillos. Me gusta complicarme hasta cuando sé que quiero algo, pero no siempre solo voy y lo tomo. También puedo esperar.

He meditado mucho sobre mi necesidad de razones para salir a buscarte. Y eso que no estás tan lejos: mi parte espiritual/mística/inconsciente sabe que estás cerquita, pero que necesitás tiempo para manifestarte y que todos, como yo, puedan ser conscientes de tu presencia.

Tengo mucho que podría contarte e historias que me gustaría inventar para que no te aburrás. Pero a estas alturas y en mis actuales circunstancias, ya no estoy segura de tener tiempo suficiente de irte a buscar. O de que, por el contrario, vayás a llegar sin avisar.

septiembre 22, 2024

Amalia y septiembre

Amalia había olvidado, hasta hace unos días, lo especial que era septiembre en su historia. Los lugares, las fechas y el contexto eran completamente diferentes, y sin embargo, se encontró recordando los sucesos que marcaron su vida a muy temprana edad.

Este año era particularmente especial: tenía 34 años y aquellos acontecimientos habían ocurrido a sus 17.

Así, 17 años después creía haber bloqueado aquellos recuerdos porque no representaban felicidad precisamente. Creía también que el tiempo y su (generalmente) mala memoria, se harían cargo de olvidar todo lo que deseaba dejar en el olvido.

Sin embargo, este septiembre estaba ayudando a rememorar viejos dilemas de su vida y algunos temas que al parecer aún no estaban resueltos. Se explicó a sí misma que algunas cosas no cambian con los años. Aún y cuando sean equivalentes a la mitad de una vida.

septiembre 18, 2024

18 de septiembre

Cuando se sentía abrumada y con muchas ideas para procesar, Amalia se sentaba nuevamente en las escaleras con la esperanza de obtener respuestas más rápidamente.

Esa tarde, logró apreciar el dorado del cielo cuando el sol se ocultaba, mientras la vida parecía seguir el curso “normal” en la calle, como un miércoles más (solo con un poco más de tráfico que el habitual).

Unos minutos después, se dio cuenta de que una inusual tormenta se aproximaba. Pese a sus mayores esfuerzos, sus piernas decidieron no moverse hasta ya comenzada la lluvia, pues percibían la necesidad de aquella frescura para olvidar los temas que habían ocupado su mente por demasiado tiempo. 

Con las gotas de lluvia aún recorriendo su rostro, Amalia tomó una toalla y observándose en el espejo, se prometió darle una segunda oportunidad a los pensamientos intrusivos que le pedían un cambio radical, adaptado a sus metas y proyectos en el corto plazo. 

La sirena de una ambulancia, sin embargo, la hizo recordar que esas decisiones debían ejecutarse en ese momento, porque a pesar de sus reiterados intentos por tener el control todo el tiempo, lo único seguro era la incertidumbre sobre el futuro.

septiembre 17, 2024

Espacios

Ya hace tiempo que he evitado encogerme para adaptarme a cualquier espacio. He aprendido, a fuerza de experiencia, que es agotador y no vale la pena hacerte pequeña cuando tu presencia es más grande que ese espacio al que querés pertenecer a toda costa.

Hay una enorme diferencia respecto a aquellos lugares en los que disponés de espacio suficiente para estirarte, saltar y experimentar. Son lugares seguros para desarrollarte y aprender, para descubrirte en nuevas facetas que desconocías de vos misma. 

Estar en estos espacios seguros me ha llevado a buscar otros lugares aún más grandes para expandir mis posibilidades. Siempre ha sido satisfactorio de alguna manera saber que aunque lo creo finalizado, ese ciclo continúa de forma indefinida a lo largo del tiempo.

También hay personas que se convierten en estos espacios, aportando la perspectiva y la experiencia que han adquirido a lo largo de los años (mayores o menores que yo). Es casi mágico experimentar cómo estas personas te reciben sin prejuicios y te llenan cada día de aprendizajes, permitiéndote expandirte aún más y ocupar más y más espacio, haciendo necesaria nuevamente la mudanza.

Ahora mismo, estoy en ese momento de transición de un lugar a otro. He enlistado los requisitos mínimos para mi nueva estancia y he comenzado la búsqueda. Aún sin haberlo encontrado, sé que ese espacio llegará y estaré lista para iniciar, de nuevo, con las reformas que permitan hacerlo un espacio propio. 

septiembre 16, 2024

Fogata

Ambos estamos en el lugar donde debemos estar: Vos, al lado de la fogata, intentando avivar el fuego para que nos haga compañía durante la velada y yo, viéndote muy de cerca, porque hace frío, ya oscureció y la luz tenue del fuego me obliga a estar a centímetros apenas para verte bien.

El sonido de las brasas y de los insectos que nos rodean acompaña este momento. Difícilmente tendremos otra noche así, tan para nosotros, y es por eso que decido acercarme aún más para culminar lo que ha sido un día sumamente especial: El día en el que por fin nos hemos alejado de todo para compartir silencios cómodos y una bolsa de dormir.

El clima es idóneo para este momento. Además del frío, nos acompaña una noche libre de nubes para apreciar las estrellas y la luna, esa que vimos tantas noches desde diferentes ubicaciones mientras, sin saberlo, compartíamos pensamientos, mensajes y secretos.

Algo me hace levantarme por un momento. Pero no logro concretarlo porque tu mano me detiene, como otras tantas veces en los últimos días. Te explico que no voy a irme lejos, porque ya estuvimos distanciados el tiempo suficiente para saber que esta noche no quiero estar en ninguna otra parte del planeta.

Por fortuna, el fuego ha decidido colaborar para que me des toda tu atención y, por fin, ambas manos. No quiero adelantarme al resultado, pero sé que conforme pase el tiempo y la fogata arrecie su potencial, tus manos serán menos tuyas y pasarán a fusionarse con mi cintura.

septiembre 08, 2024

Autodestruir

Es cierto: No lo he dicho todo.

No te he dicho lo duro que ha sido sobrellevar los cambios que se han producido desde hace unos meses. Lo difícil que es saber convivir con lo imposible.

No te he contado de todos los pensamientos intrusivos que me atacan durante el día y a la hora de acostarme, justo antes de enfrentarme a la página en blanco en la que vacío lo más relevante de ese día. Eso que, casi siempre, de alguna manera, te incluye a vos y a tu recuerdo.

Es irónico: Escribo para tratar de resignificarte (a veces me miento y digo que es para borrarte), pero escribir ha hecho que, lejos de dejar de quererte, valore más tu existencia.

Y es así que, como valoro tanto todo eso que representas, no quiero que esto explote. Prefiero apartarme, quedarme con todo lo que escribo bien guardado y seguirte hablando desde el silencio o desde las palabras complejas que elijo para no decirlo llanamente… para no autodestruirnos.



septiembre 07, 2024

7 de septiembre

La mano que se deslizaba por debajo de su bufanda era cálida, a pesar del clima frío de aquella mañana. Después de tantas noches de haberlo soñado, por fin llegaba aquel momento en el que su piel se encontraba con aquella mano sin previo aviso.

Las yemas de los dedos comenzaron a explorar y encontrar las grietas causadas por el clima. A pesar de ello, había una suavidad que provocaba mantenerse en aquella zona mientras llegaban a un lugar más cómodo en el que poder explorarse sin las miradas de la gente que pasaba a su lado.

Justo unas cuadras más adelante estaba el café en el que se conocieron. Pensaron en esconderse dentro de él y recorrer nuevamente sus rincones y esquinas ya conocidas, pero redescubriendo todo aquello que lo volvía un lugar tan especial.

La campanilla de la entrada les dio la bienvenida y, aunque había una fila incesante de personas esperando por sus pedidos, les pareció que el lugar era solo de ellos. Se acercaron para compartir la calefacción y la complicidad que se había construido a lo largo del tiempo, y encontraron nuevas formas de demostrarse lo mucho que se querían y se deseaban.

Una vez dentro, la bufanda y el abrigo se volvieron innecesarios, y fue entonces cuando aquella mano bajó hacia su pecho, dejándole sin escapatoria. Algo fuera de ella se había apoderado de la situación por completo.



agosto 31, 2024

Cansada

Amalia miró el reloj de pared que marcaba las 8:45 de la noche. Faltaban pocos minutos para la hora límite que le había dado.

Pensó en que habría sido mejor darle más tiempo, pero luego recordó que estaba demasiado atrasado para el ritmo y el nivel al que ella llevaba las cosas.

Estaba atrapado en una especie de distracción de largo plazo. A él le impedía reaccionar (y aún peor, anticiparse) mientras que a ella le hacía sentir que todas las palabras, las oraciones, los poemas y sus mensajes en código habían sido en vano.

Ya estaba cansada de esperar otra respuesta. 

Todos los escenarios posibles pasaron por su mente. Por ejemplo, el de una declaración inesperada de su parte o unas palabras que lo cambiasen todo. Pero sonrió para sí misma, como diciéndose en secreto que aún cuando lo manifestara, aquello no iba a suceder.

Los minutos parecían pasar más lentamente, mucho más que el tiempo transcurrido en su dilema. No siempre el cariño unilateral sería suficiente y lo sabía. Por eso habían llegado a este punto.

agosto 30, 2024

Lugares

Donde últimamente vas a encontrarme (y espero que me encontrés):

-Ahí donde claudican las esperanzas de un cambio radical
-En el espacio que queda frente a vos cuando tenés los ojos entreabiertos y estás por caer dormido
-En la sensación de satisfacción después de comer tu platillo favorito
-En la brisa fresca que alivia un día caluroso y en el calorcito durante las noches de frío
-En tus canciones favoritas o en todas las canciones (me camuflajeo bien)
-En medio de tu jardín, tomando el sol mientras tarareo alguna melodía o leo un buen libro
-En la oscuridad, moviéndome de un lado a otro porque siempre he sido inquieta
-En el silencio (que es donde mejor me encuentro)
-En un recuerdo conmigo que te haga volver a reírte como la primera vez 
-En algún mundo o dimensión paralela, donde yo no sea del todo yo, pero aún así me sigas queriendo igual.



agosto 29, 2024

(Bad) spanglish

This feeling is blurry sometimes
Like my view in the abscense of glasses
A veces me los quito por costumbre y otras porque no quiero ver lo que está frente a mí (porque no es lo que esperaba)

Sometimes it’s warm and cozy
I understimate its power over me
La mayoría de ocasiones creo que ha muerto y resucitado solo para volverse algo más fuerte, más duradero, más genuino.

And it’s a shame that I can’t show you
All the things that I wanna do with you
Incluye muchas categorías. Dejémoslo en “misceláneas”.

I’m beggin for you to understand what it feels
To see al the ocean and can’t swim 
To think about possibilities, having none
To tell me lies everyday in order to keep this alive. In a closed casket, but alive.
Dicho de muchas formas pero cayendo en lo mismo de nuevo: _ _  _ _ _ _ _ _

agosto 26, 2024

Lunares

Hizo una inspección visual iniciando en el rostro y descubrió el primer lunar cerca de su mirada, finalizando una de esas cejas que se fruncían cuando se enojaba.

Quiso constatar que no se trataba de una pista falsa y fue así como, poco a poco, bajó con su dedo pasando por el pómulo y la comisura de sus labios hasta el cuello. Uno, dos, tres lunares más se sumaron al conteo regresivo que amenazaba con llegar a cero en el momento menos esperado.

Luego de la respectiva autorización, pasó la mirada por el escote y detectó un quinto elemento en la parte alta de su pecho. Destacaba entre el resto de su piel clara, que para entonces mostraba los primeros signos de claro nerviosismo.

Para evadir lo que sabía que seguiría por esa ruta, decidió pedirle las manos y, aprovechando la ausencia de mangas, encontró el territorio preferido de los melanocitos para hacerse de un hogar que resistía los embates del tiempo y el espacio. 

Los recorría de arriba a abajo, iniciando desde los hombros y las marcas de vacunas, pasando por los codos, hasta llegar a las muñecas y las manos que respondían en positivo a la dinámica que se iba creando en vivo. Se trataba casi de un camino que, al igual que en aquellas pláticas y sueños compartidos, apuntaba siempre hacia el sur.

agosto 24, 2024

Corrientes

A veces (casi siempre) era difícil aceptar la dirección que llevaba la corriente. No obstante, Amalia trataba de seguir el curso, pues se había cansado de intentar intervenir con piedras y palos, armando improvisadas presas que no hacían más que acumular e incrementar la fuerza de aquella corriente.

La lluvia de esa noche, en especial, había hecho estragos en su casa. Observaba uno tras otro pequeños charcos que se extendían en el pasillo principal por culpa de las goteras no tratadas antes de iniciarse el invierno.

Trató en vano de encontrar una estrategia que redujera el trabajo de reordenarlo todo. Como siempre, requería de un esfuerzo extra para el que quizá nunca estaría lista, pero que luego de finalizado el trabajo, agradecería sobremanera sin poder explicar cómo y cuándo apareció.

Suspiró resignada a pasar varias horas limpiando el presunto desastre y programó música para acompañar la jornada. Un pequeño riachuelo atravesaba la sala y el comedor, pasando por el baño y el dormitorio, como para recordarle que, a pesar de sus intentos por detenerlo, la corriente y la vida seguía fluyendo, por lo quizá sería una mejor opción hacerse a esa idea y crear una ruta segura (o al menos medianamente estable) para que el agua circulara de manera permanente.

agosto 23, 2024

Indicadores

Mi maestría me enseñó, entre otras cosas, la importancia de contar con indicadores de seguimiento. Bajo ese supuesto (porque #economía), he tenido a bien establecer los siguientes:

-Tasa de sentimiento positivo hacia mi recuerdo: Se obtiene de dividir cada recuerdo feliz en el que yo esté presente entre el número de veces que me recordés.

-Tasa de oxímoron: Porque sí, sé que puedo llevar del cielo al suelo en un segundo (y viceversa). Pero así es la vida: Contradictoria y a dos caras.

-Número de encuentros ex post: No es más que la suma de las veces que, luego de conocernos, reviva ese hecho de salir por un café, al cine, de paseo o simplemente, de seguir charlando.

-Índice de llamados al aire: ¿Te has encontrado platicando y sin querer decís o pensás en el nombre de una persona? Pues eso. El número y periodo base seguirá siendo secreto estadístico.

-Engagement: Porque no puedo dejar de lado la comunicación y porque es quizá mi indicador más importante porque te hace un poco más mío y menos del resto.

agosto 22, 2024

Oráculo

El reloj marca las 8:10 p.m. Se hace tarde para cumplirse el oráculo que se me presentó en los sueños, pero tendré esperanza hasta el último minuto del día.

Hace calor y el ventilador no da abasto. Se escuchan los carros pasar uno tras otro, pero sigo a la espera del sonido particular que hace aquel vehículo en el que viene el oráculo que se me presentó en los sueños anoche.

Mis perros respiran agitadamente y me miran fijamente, esperando por si mi siguiente movimiento pretende tomarlos desprevenidos. Pero el factor sorpresa no es lo mío, ni lo de aquel oráculo, cuyo vehículo hace un sonido peculiar que lo distingue de entre el resto.

Decido entonces sacar una cerveza para que el tiempo de espera sea, en apariencia, más corto. Tomo una lata y el sonido al destaparla se sincroniza con el que de aquel vehículo que he estado esperando. La piel se me pone de gallina. Una parte de mí pensaba que no llegaría.

Los perros ladran
La luz se enciende
La puerta se abre
Las dudas se disipan
El oráculo se ha cumplido en tiempo y forma
Me pregunta si lo estaba esperando. Decido negar con la cabeza, porque mi voz decidió tomarse el día.

agosto 21, 2024

Perspectiva

Lo miro y me parece diferente cada vez. No solo cambia la perspectiva y los lentes con los que lo veo: cambian sus formas, sus curvas y sus componentes. Es como si mutara cada día, cada hora, cada minuto, cada vez más mío.

Lo deduzco mío por eliminación del resto de posibles opciones: Soy la única capaz de verle como lo veo, la que ha puesto dedicación y empeño a su cuidado, luego de haber sido expuesto en muchas ocasiones. También he batallado contra su incredulidad al verse al espejo y percibirse hermoso en todas sus dimensiones.

Hoy cuando lo vi en mis sueños caminaba desorientado. Trataba infructuosamente de encontrar algo que se le había perdido, sin saber a ciencia cierta qué era y adonde lo había visto por última vez. Se veía ingenuo y un poco bélico, pero al mismo tiempo, seguía un ritmo pausado y libre. Libre como solo él sabe serlo.

Siempre digo que lo quiero conmigo y no, no es una mentira. Pienso en que debemos estar unidos de alguna forma, pues aunque a veces no sea consciente de ello, se me hace tan familiar porque siempre ha estado aquí.

Si regreso sobre mis pasos, es posible que lo encuentre sentado, meditando sobre el camino, queriendo prestar atención a su entorno y asustado por seguir andando. Quiero darle la mano para levantarlo del suelo y decirle que de alguna forma, vamos a salir de esta. Siempre salimos.

agosto 18, 2024

Distancia

Esta es la sensación a la que le huía desde el inicio. Esta noción de soledad que no es posible vivir desde un punto de vista razonable.

He notado que poco a poco, esta conversación se va convirtiendo en un monólogo desagradable. Que la distancia ha incrementado y que vos das cuatro pasos hacia atrás cuando yo apenas logro dar uno hacia adelante.

Sí, mis pies y mi consciencia pesan hoy más que nunca. Estoy aprendiendo a aceptar que el muro entre nosotros te hace cada vez menos visible. Que aunque te llame, quizá ya no querrás escuchar tu nombre con mi voz.

Que aunque quiera que todo se mantenga igual, no es posible. Siempre supe que sufrís metamorfosis diarias (igual que yo) y que inevitablemente ibas a florecer lejos de aquí. 

Lejos de ser un sueño, es mi inconsciente diciéndome las cosas que no quería escuchar. Y bueno, es juntar el fuego con la gasolina: Las malas nuevas con mis ganas de llorar.

agosto 17, 2024

Amalia y un sueño

Te vi de pie bajo la lluvia y pensé en aproximarme. La neblina dificultaba la vista y mis lentes tampoco ayudaban, pero de alguna manera con solo ver tu silueta, supe que eras vos.

Ninguno llevaba paraguas. Las gotas caían de manera perfecta sobre el charco que te rodeaba y lo volvían casi una escena idílica, de no ser porque aquel año aún no había vivido mi gripe anual (la que me deja sin ánimos de nada y me aleja de todo).

Cuando llegué, levantaste la cabeza, me saludaste y me invitaste a pasar la lluvia juntos. No sabías que, mucho antes de tu invitación, yo ya tenía armada toda la historia y las palabras que quería decirte, en el tono en el que quería hacerlo.

Ahí, bajo la lluvia que aumentaba cada vez más su intensidad, sonreíste como solo vos sabes hacerlo en las circunstancias menos favorables. Te devolví la sonrisa no solo con mi boca. Mis ojos, mis pómulos y mi nariz se unieron a la fiesta de expresiones felices que me causa tu sola presencia.

Tenía frío y pensaste en abrazarme, a falta de otro mecanismo menos invasivo. Pero cuando me disponía a fundirme en tu pecho, me desperté desorientada, pensando que quizá ya era tarde. Pero era sábado y, por primera vez en mucho tiempo, pude quedarme acostada lo suficiente para recordar este sueño y contártelo como siempre me gusta hacerlo.

agosto 12, 2024

Expresión

A veces resulta sencillo y otras, no tanto. 

Es como verte al espejo y encontrar un nuevo lunar, una nueva marca que va a estar con vos desde ese momento en adelante. Podés tratar de no verla, pero siempre va a estar ahí.

Es como estar a la orilla del mar, sabiendo que viene una ola inminente a mojarte los pies, pero decidís no quitarte los zapatos. Y cuando se mojan, te enojás, aunque sabías que eso iba a pasar inevitablemente.

Es tener todo un escenario preparado y en el momento clave, que todo se venga abajo y te toque improvisar sobre la marcha. No es lo que querés, pero es lo que te queda para seguir y presentarle al mundo eso que tenés guardado dentro.

Es tropezar justo antes de la línea de llegada, habiendo intentado disfrutar del trayecto (como suelen recomendar los expertos en la vida). Te queda lo recorrido, pero no podés evitar frustrarte porque una vez más te quedaste en el “casi”, a pesar de dar todo de vos.

Pero al final, y habiendo hecho el recuento de los daños, es siempre una lección que te prepara para que, la próxima vez que se presente la oportunidad, no evités verla, no te enojés y aceptés lo que llegue, pero sobre todo, que no te guardés nunca lo que está destinado a ser escuchado/leído por otra persona. Nunca sabés si eso va a cambiarle el día (o la vida).