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abril 09, 2025

Decisiones

¿Se aprende en realidad a vivir con el peso de las decisiones que uno tomó? ¿O sencillamente uno recuerda el efecto de esas decisiones y trata de lidiar con ellas cómo puede cada día?

Las decisiones que tomaste sin pensar son fantasmas que te persiguen e inevitablemente te encuentran en otra parte del camino (no necesariamente adelante). 

A veces sus efectos te contraminan y te empujan unos pasos hacia atrás para que, regresando sobre el camino, podás revisarlo todo, no desde una posición de superioridad por haberlo ya vivido, sino desde una posición donde tratés, sin juzgar, de entender lo que ha pasado. Y asumirlo.

Cuesta, pero se entiende en algún momento de la vida, que las decisiones, al fin y al cabo, son fotografías de un momento. Y que aunque parezca que van tropezando una tras otra, no llegan a definir del todo la complejidad de tu ser. Por eso no se puede dejar que una decisión, una sola, lo defina todo.



marzo 20, 2025

Sensación

A veces es una sensación que se torna desoladora, irónicamente, cuando ves el vaivén de las copas de los árboles a través de uno de los pocos accesos de luz natural que tenés al alcance.

Sabés, casi con absoluta certeza, que no has sido el primero ni serás el último en convivir con esa sensación. Pero eso no sirve de consuelo en ocasiones y lejos de ello, la hacés una sensación muy personal, con los matices que solo es posible impregnarle por estar vivo y haber vivido lo que algunos consideran una vida (o media, dependiendo a quien le preguntés).

Creo, en el momento más lucido que las lágrimas me han cedido, que debe ser hasta cierto punto una sensación sana: una que te recuerda que la vida no es lineal, que te enseña a cuestionar tus absolutos, a repasar tus prioridades y a repensar en el concepto “vivir” y su asociación con el movimiento rápido… y más bien, valorar la lentitud, la paciencia, la perseverancia… el intento.

Me refiero, por supuesto, a la sensación de que el mundo sigue avanzando sin mí. Y de que yo estoy perdiéndome de todo.

Pero a fin de cuentas, ¿qué es todo?

marzo 14, 2025

-47

La validación de sus emociones de forma inconsciente había quedado atrás desde hacía mucho tiempo. Necesitaba palabras expresas, pues la especulación y la creación de todos los escenarios posibles se había convertido en una práctica que aborrecía.

Amalia dejó caer los brazos a los lados, perdiendo territorialidad y ganando libertad: Ya hacía un tiempo en que se había cansado de la tensión muscular que implicaba cargar con el peso de las decisiones no tomadas o de aquellas que aunque parecían ya definidas, seguían a cuestas con ella por su dificultad para dejarlas caer al vacío.

Meditó sobre la cantidad de veces en que había pensado en aquello mismo durante los últimos meses. Hoy, había más (muchísimo más) tiempo para acabar dando vueltas en un ciclo infinito sobre el mismo pensamiento, las mismas emociones, similares conclusiones… con resultados (oh, sorpresa) exactamente iguales.

Viendo hacia la ventana mientras se perdía en el vaivén de los árboles, Amalia pensaba en dejar de pensar. Pero era similar a pedir que el incesante calor cediera, o que el viento dejase de mover caprichosamente las hojas, o que las ardillas dejaran de lanzar almendras al tejado (quizá aquello último sería más factible): La lógica, o en su defecto, los deseos, no lograban imponerse.

marzo 09, 2025

Privilegios suspendidos (y otros, recuperados)

1. Ducharme con libertad a la hora que lo desee y en caso de ser necesario, de forma rápida.
2. Caminar, en general.
3. Hacer planes para salir el finde.
4. No depender de nadie para comer, tomar agua, cargar el teléfono, movilizarme, bajarme de la cama, hacer el súper, recibir un delivery, hacer trámites de adulto, cargar mi mochila y/o cartera… en general, no ser independiente.
5. Vivir sin un dolor que me inmovilice.

Los privilegios que siempre he dado por sentados (y que de momento he perdido) son muchos muchos más, pero voy a quedarme con esos cinco que son, quizá, los más superficiales en este proceso.

Pero sería mentira decir que no he ganado nada en todo esto:

1. Ha sido un recordatorio abrupto para cultivar la paciencia y el auto cuidado.
2. Como me dijo alguien, es tiempo de retomar lecturas, canciones y escritos pendientes.
3. Es un espacio de descanso (obligado, pero descanso) y auto reflexión.
4. El recordatorio de haber elegido a las personas correctas para que permanezcan, acompañen y hagan más llevadero el proceso.
5. La certeza de que, detrás del dolor que acompaña al proceso, hay aprendizaje que aunque ahora mismo se ve difuso, se va tornando claro en proporción inversa a la hinchazón, los analgésicos, los doctores, la terapia y todo lo que conlleva haberse roto (literalmente).



marzo 05, 2025

Hiatus

Es la palabra que llegó, repentinamente, a mi cabeza está mañana, mientras subía unas escaleras lentamente, a un ritmo que no me es habitual, pero que de momento es el único posible.

Uno de mis primeros hiatos fue hace casi tres años. Duró todo un mes, pero se sintió muchísimo más extenso. Creo haber aprendido sobre la paciencia y lo inevitable de tomar este tiempo y sacarle lo mejor dentro de todo.

Pero me equivocaba.

Ayer, antes de ayer y antes de antes de ayer me he sentido estancada, a pesar de las múltiples “señales” que he ido encontrando en esta parsimoniosa marcha que inició hace exactamente una semana.

Creo que nunca dejaré de sorprenderme por el “timing” de mis desaceleraciones. Suele existir (siempre hay) una razón escondida detrás de todo lo que sucede en estos hiatos e incluso, detrás de la razón inicial que te llevó a estar en el hiato.

En la actualidad, sigo sin encontrarla o poder definirla bien. Pero tengo tiempo suficiente (me parece) para repensar, recrear y redefinir. 

También para escribir.



febrero 28, 2025

Primavera en invierno

Amalia dejó partir todo con la lluvia, incluso aquel barco de papel improvisado en el que escribió todos sus pensamientos intrusos de los últimos días. 

Al verlo alejarse, no pudo evitar recordar la enorme cantidad de tiempo invertido en estos pensamientos que finalmente, no le habían llevado a ningún lado, y que lejos de beneficiarle de alguna forma, le habían hecho perder el foco de la prioridad número uno.

Acomodándose de nuevo en el sofá, pensó en que ahora tenía mucho tiempo. Demasiado como para volver a los mismos hábitos de siempre.

Se extendió, como pudo, para alcanzar un libro de la estantería y pensó en lo curioso de encontrar “Esperanza, primavera eterna” de Stephen King. Se fascinó con la historia de Andy Dufresne.

Y sin embargo, lo que quedó en su mente fue lo que encontró en la primera página del libro, previo al índice. Solo una frase que resonó en su cabeza:

Lo importante es el cuento, no quien lo cuenta.

febrero 23, 2025

Febrero 2025

Necesito abrazar a mi dolor. Y no es una cosa fácil, porque en principio, querría que no estuviese aquí.

Desde hace ya un tiempo advertía su presencia, pero me negaba a aceptarla. Habían muchos indicadores, demasiadas señales básicas ignoradas.

Y aquí estamos, él y yo frente a frente en una situación inesperada, en medio del ruedo donde la audiencia me pide aceptarlo, pero yo me sigo negando.

La sensación es parecida a la de hace unos años: Es un dolor con más síntomas de temor: Temor de volver a cometer los mismos errores porque en el fondo, siempre veo hacia otro lado, en lugar de plantarme y poner un alto.

Pero hoy ha de ser diferente, porque me cansé de este dolor que, aunque genuino, es innecesario. Buena parte de su poder (sino todo) está en mi mente.

Doy un paso al frente y le digo que esto debió suceder hace mucho tiempo, lo de despedirnos, pero que suelo aferrarme por alguna razón que no logro definir.

Le doy las gracias por lo que me ha enseñado y por los momentos gratos que han surgido dentro de todo su caos, pues como todo, también el temor tiene su lado bueno. Y lo he conocido, pero se ha agotado.

enero 27, 2025

27 de enero

A Amalia no le gustaba ser encasillada en ninguna de las posibles categorías de aquella innecesaria manía por clasificar a las personas, como si de objetos inanimados sin matices se tratase.

Lejos de ello, se sorprendía muchas noches encontrando algo nuevo sobre ella: alguna manía aún no descubierta, una palabra que se repetía una y otra vez en su cabeza hasta tener la oportunidad de ser utilizada en la más inesperada de sus oraciones… una nueva conducta o un nuevo sentimiento o una nueva persona en quien volcar lo complejo que resultaba tomar consciencia de sí misma.

Últimamente, un sentimiento ambivalente rondaba su mente. Era uno de esos sentimientos que le calaban hasta los huesos y le hacían retorcerse de dolor y también de una inesperada alegría, a partes más o menos iguales.

No había encontrado, a la fecha, una manera de abordar la situación. Era como la vida misma: No todo podía ser siempre alegre y satisfactorio, a veces había de sacrificar algo, perder algo, para ganar algo nuevo.

Recordaba los famosos matices, las luces y las sombras que la hacían precisamente ella. Y entonces, como en las caricaturas, el imaginario bombillo destelló con más fuerza, como hacía días no lo hacía.

Al final, con todo y la ambivalencia, la dirección del sentimiento era siempre hacia adelante.

octubre 12, 2024

Mar

Hoy he pensado en lo mucho que le temo al mar. Algunos hablan de tenerle respeto, pero yo le temo sobremanera.

Es posible que buena parte de mi miedo radique en no saber nadar y tener consciencia de que en un escenario apocalíptico de inundaciones, no tengo asidero ni remedio… 

Pero no es solo eso: pensaba en lo mucho que me gusta escuchar el choque de las olas entre sí, las aves que rondan buscando peces o carroña y la brisa que se siente aún bajo el sol más inclemente.

Sin embargo, todo esto se acompaña del pánico al sonido del golpe que se escucha contra las piedras y la amenaza que constituye cada que la marea va subiendo sin control aparente. Hay calor, hay incomprensión y demasiada incomodidad. Y mareos (a veces pienso que tengo vértigo).

Aún con ello, el mar y las mareas son necesarias. El movimientos y los vaivenes tienen un sentido siempre para quien los vive de cerca. La clave está en averiguar el sentido.



octubre 07, 2024

Tres

Hasta el año pasado, podría considerar este día como la antesala. Pero sabés, por accidente nos enteramos que en realidad te fuiste un día como hoy hace tres años exactamente, y no el día 8, como pensamos por la fecha en la que nos notificaron de tu muerte.

No puedo pasar enfrente del lugar donde pasaste tus últimos momentos porque todavía duele. Me recuerda el haberte dejado ahí con la esperanza de que mejoraras para estar bien el día de mi boda, sin saber que tu traje iba a quedar sin usarse, que tus zapatos especiales iban a quedar (y seguir) como nuevos tres años después… que aunque se trataba de uno de los días más felices de mi vida, se tornó todo en un evento agridulce.

Recuerdo esa (presunta) antesala muy bien. Rezaba antes de dormir para que te mejoraras, sobre todo cuando me enteré del COVID. Algo se derrumbó dentro de mí en ese momento, pero la esperanza no quería morirse del todo. Me aferraba a mi fe, pensando que a pesar de todo, íbamos a superar esto. Total, aún estabas demasiado joven para morir.

Recuerdo haber recibido la llamada de parte de Tito (mi hermano mayor, para los que no tienen contexto) para avisarme lo que me temía. Ninguno podía hablar, pero nos entendimos perfectamente al momento de enlazarse la llamada… nunca me había sentido tan abandonada, a pesar de estar rodeada de mucha gente que me ofrecía su abrazo y su consuelo. 

Este año he recordado muchas de nuestras conversaciones que iniciaban con un “si ves que viene la correntada, ¿qué vas a hacer? ¿Te vas a quedar para que te arrastre o te vas a apartar?” 

Spoiler alert: Sigo sin apartarme el 99% de las veces. 

P.D.: Para mi papá, donde quiera que esté. Siempre pienso que es acá nomás, a mi lado.

octubre 06, 2024

06 de octubre

El mundo está lleno de personas que se quedaron con las ganas de contarle historias a alguien más, de atesorar más momentos o sencillamente, de cambiar momentos pasados por otros más felices.

Eso, sin embargo, no hace más fácil aceptar el hecho de que yo hubiese querido hacerlo.

Pienso en eso cuando desbloqueo el teléfono y veo tu foto “al azar” de entre todas la que almaceno. O cuando te encuentro aún entre mis números favoritos porque aún no junto el valor para borrarte. Porque aún mi incredulidad me hace pensar que un día vas a aparecer de la nada, preguntando por qué no te buscamos antes.

Creo que asimilar todo habría sido más fácil si te hubiese visto hacia el final de todo. Pero varios metros de distancia, un virus y un protocolo sinsentido nos separaron. Ahora, también nos separa una placa de cemento y los famosos tres metros bajo tierra.

Mañana es un día clave. Y creo que no estoy lista para traerlo todo a cuenta de nuevo.

octubre 05, 2024

05 de octubre

El día había iniciado demasiado pronto, si bien estuvo lleno de momentos fuera de su acostumbrada rutina. Amalia caminaba, hablaba con el resto, se sentaba y veía a las personas ir y venir aquella tarde, mientras la brisa fresca llegaba a ella sin irrumpir su paz.

Trataba de recordar el consejo que le habían dado un par de días atrás sobre aceptar y saber que cada uno de sus sentimientos eran válidos y merecedores de ser sentidos. Incluso aquellos que la invadían de acuerdo con la coyuntura vigente.

En ese momento, el sentimiento era una mezcla de nostalgia, cansancio y hartazgo genuino. Sentada en la grama, meditaba sobre lo efímero de las cosas verdaderamente importantes y lo necesario de estar presente para disfrutarlos.

Ahí, unos metros bajo sus pies, había muchas historias, recuerdos, personas. Unos metros más adelante, se procedía a crear un nuevo conjunto de recuerdos, que, acompañados por flores, se tornarían infinitos.

octubre 04, 2024

04 de octubre

Sigo buscando.

Creí acabado este proceso, pero cada año que pasa, se renueva la necesidad de buscar respuestas que nunca voy a tener. De hacerme preguntas y plantearme otros escenarios con finales diferentes al que efectivamente, se materializó.

Tengo sueños y también pensamientos incómodos. 

Cada tanto me esfuerzo por recordar lo que creo que ya he olvidado: Rostros, ocasiones, aprendizajes, palabras o simplemente, estar ahí presente de nuevo, cuando este proceso estaba lejos de ocurrir.

Las emociones se van turnando y la esperanza de que esto va a pasar se renueva cuando el ciclo se cierra (solo para volver a iniciar). Cada comienzo parece ser luminoso y cada final pareciera ser el definitivo. Pero todo sigue sucediendo de nuevo.

Alguien me dijo hoy que no me concentre viendo el mundo a través de la cámara o de las fotos, porque me pierdo de los momentos. En este caso, sin embargo, solo me quedan esos recuerdos.

octubre 03, 2024

3 de octubre

Una parte de mi ser te está buscando. Bueno, está inventándose las razones para salir a buscarte.

Tengo claro que una parte de mí te quiere aquí y sin embargo, quisiera tener certeza absoluta e indiscutible de que eso es así. Pero no la tengo y no sé si llegue a tenerla.

Verás, nunca he sido de pensamientos sencillos. Me gusta complicarme hasta cuando sé que quiero algo, pero no siempre solo voy y lo tomo. También puedo esperar.

He meditado mucho sobre mi necesidad de razones para salir a buscarte. Y eso que no estás tan lejos: mi parte espiritual/mística/inconsciente sabe que estás cerquita, pero que necesitás tiempo para manifestarte y que todos, como yo, puedan ser conscientes de tu presencia.

Tengo mucho que podría contarte e historias que me gustaría inventar para que no te aburrás. Pero a estas alturas y en mis actuales circunstancias, ya no estoy segura de tener tiempo suficiente de irte a buscar. O de que, por el contrario, vayás a llegar sin avisar.

octubre 02, 2024

Amalia y octubre

Octubre es un mes complejo en mi vida. Muchas cosas han pasado, en diferentes años, que han ido marcando de alguna u otra forma mi vida y mi forma de ver el mundo.

Quizá la primera que tengo en mente es un retiro al que fui estando en bachillerato, convencida por una monja a la que siempre quise mucho porque lejos de ser convencional, siempre supo escucharme y aconsejarme. En ese retiro me di cuenta que, aunque pensaba que tal vez sí, no venía hecha para una vida dedicada al 100% a la religión. Siempre se me dio más cuestionar.

Eso me lleva a un segundo recuerdo: En un mes de octubre iniciamos un proyecto radial con algunos de mis mejores amigos en la universidad donde estudié Periodismo. Descubrí que no me había equivocado al elegir la carrera con todo y los peros de mi mamá, y que la música puede transmitirte un montón de emociones. Sin saberlo, ahí conocí también a quien, mucho tiempo después, se convertiría en mi esposo.

Mi tercer y cuarto efeméride del mes es agridulce. Ya lo he expresado en otras entradas, aunque quizá no con la capacidad que ahora tengo: una semana antes de mi boda, que también fue en octubre, mi papá murió. 

Ahora, no puedo evitar ponerme sentimental cuando voy a bodas y veo a las novias bailar con sus papás: es algo que no tuve la oportunidad de vivir, y aunque peleé mucho con todo lo que pasó y cómo pasó, he llegado a encontrar un poco de paz y de consuelo. Quizá nunca entienda el porqué, aunque a veces creo que él me diría que sencillamente, era lo que tenía que pasar. Así, sin mayor explicación o lógica al alcance de mi entendimiento humano.

Estoy justo a las puertas de que se cumpla el tercer aniversario de su partida y siempre este periodo viene lleno de emociones. Este año, también ha venido lleno de noticias, de cambios. 

Y obviamente mi cuarto recuerdo, que es con mi esposo, es uno de esos que atesoro sobremanera. Él me ha enseñado sobre paciencia, sobre autenticidad y sobre todo, ha estado ahí conmigo cuando las cosas se han puesto más difíciles. No han hecho falta muchas palabras: Su sola presencia me transmite una paz increíble. 

Con todo ese contexto, me pregunto qué otras cosas puedo esperar de los octubres que me queden por delante. Pero luego recuerdo que con seguridad solo tengo este día, este momento de octubre y se me pasa. 

octubre 01, 2024

Propósitos

Los últimos días he pensado sobre la necesidad de tener un propósito para (casi) todo en la vida. Creo que no siempre somos tan conscientes de ello, pero tener un propósito puede ser bastante útil cuando de vivir se trata.

Tener un propósito claro te ayuda a tomar decisiones de forma más ágil, porque tenés claro desde el inicio cuáles son las acciones, los lugares, las personas que encajan con ese propósito que has decidido hacer tuyo.

A grandes rasgos, le da sentido a lo que haces. El ser humano siempre (aunque no lo admita) necesita sentir y creer que lo que hace abona a algo mucho más grande que él o ella misma.  No queremos pasar desapercibidos o mucho menos, pensar que seremos olvidados. Queremos siempre dejar una huella, o un buen recuerdo o un aporte: algo que importe.

Los propósitos, sin embargo, no son fijos. Van evolucionando junto a vos conforme pasa el tiempo y cambian tus prioridades. No son, aunque lo parezcan, finitos. Siempre están.

septiembre 27, 2024

Abrazos

Muchas cosas se pueden encerrar en un abrazo, pero quizá la principal sea demostrar el amor que las palabras no alcanzan a describir. 

Soy una persona que gusta de dar abrazos, pero sé que no puedo dárselos a cualquier persona. Tiene que haber un proceso de por medio para crear confianza y cariño suficientes para canjear por un abrazo.

Asimismo, debe ser un acto recíproco. Hay pocas cosas más incómodas que fundirte en un abrazo con alguien inmóvil que no te busque igual con sus brazos.

Finalmente, creo que los abrazos pueden y deben atesorarse. Nunca sabés cuándo es la última vez que vas a abrazar a alguien que querés mucho. Por eso tenés que hacer que cada uno sea el mejor abrazo que has dado, y si tenés la oportunidad, reivindicarte en el siguiente encuentro.

septiembre 26, 2024

26 de septiembre

Cuando olvido por qué pelear (en el buen sentido) recuerdo a la persona que me enseñó que en la vida hay que ser como un gato panza arriba, sin dejarte vencer de todo aquello que la vida te va a lanzar inevitablemente.

Recuerdo también su invitación a ser cada día mejor o, por lo menos, a tratar de serlo. Recuerdo sus ánimos y a veces sus regaños por no agradecer por las cosas que solemos dar por sentadas.

Recuerdo sus carcajadas sonoras y también su voz firme cuando así se necesitaba. Tuve la fortuna de ver y vivir sus altos y bajos y aprender, como dice el Cuarteto de Nos, que nada es gratis (ni fácil) en la vida. Sobre todo las cosas, los eventos, la vida y las personas que más valen.


A veces he tenido el miedo, la sensación repentina de que ya no recuerdo bien su rostro. Pero solo basta ver algunas de nuestras (pocas, lo confieso) fotos, para evocar momentos y recordarlo en sus mejores épocas. Esas que prefiero recordar antes que todo lo que pasaría fuese escalando en intensidad y emociones que aún duelen (siempre van a doler).

Desde hace casi tres años, mi papá ya no está conmigo. Sin embargo, soy capaz de percibirlo en todas partes y contarle lo que estoy haciendo y lo que sigo logrando. Y aunque quisiera celebrarlo con él en este plano físico, sé que desde alguna parte, lo hace. Sucede que ambos fuimos siempre muy místicos.

septiembre 25, 2024

Cuenta regresiva

Esta cuenta regresiva inicia el 1 de octubre de 2024 y tiene vigencia de un año. 

Muchas personas necesitamos la presión de nosotros mismos para avanzar, para lograr aquello que tanto nos proponemos pero que en silencio posponemos para cuando la ocasión sea menos complicada, la decisión más fácil o peor aún, que lo que queremos solo suceda por azar.

Creo que un año es un plazo razonable: te da tiempo de ordenar aquellas cosas que se verán afectadas de alguna manera por el cambio que estás buscando y creo que es un plazo en el que podés darte terapia para cuando querrás echarte atrás, recordando las razones que te llevaron hasta este momento en el que iniciás la cuenta regresiva.

Es también una especie de mecanismo de defensa ante mi estrés, siempre tan irracional y apareciendo en los peores momentos. Es detenerte en apariencia, porque seguís caminando, pero encontrás dentro de vos un espacio en el que juntar la energía necesaria para anteponerte a lo que se viene.

Es creer que, aunque te da pánico el cambio, siempre se sale y siempre podés hacerlo. Aún cuando parece que no.




septiembre 23, 2024

Vos y yo

Vos, con tus pocas palabras y yo, siempre desbordada de ellas, pero formando un equipo que logra equilibrar la conversación y el mutuo entendimiento.

Yo, tan sensible y llorona casi todo el tiempo y vos, con una expresión tan tranquila que a veces dudo de si sentís, pero lo entiendo cuando te he visto sentir, porque se concentra toda la intensidad de las emociones en todo tu ser.

Vos, tan impredecible porque te gusta mucho el riesgo y yo, siempre aferrándome al mismo lugar porque le temo a eso, y sin embargo, la vida aquí no es monótona ni aburrida, ni libre de sorpresas y muchos riesgos que aunque no elija tomar, debo enfrentar.

Yo, tan complicada a veces para decir algo simple y vos, con las explicaciones más fáciles del mundo sobre casi cualquier tema. Temo que lo que aún no hemos sabido explicar, ni yo con mis complicaciones, ni vos con tu sencillez, es cómo funcionamos tan bien juntos, a pesar de nuestras historias y de cómo ellas nos formaron en quienes somos hoy.