septiembre 30, 2024

Hablemos

Ya entrados en materia, hay que referirnos a los temas que están sobre la mesa, debajo de muchas otras cosas que les hemos lanzado encima para no verlos y no hablarlos y no recordar que están ahí, debajo de la cotidianidad.

Hablemos, por ejemplo, de lo difícil que resulta tomar algunas decisiones que aunque sabemos que son correctas, no dejan de ser una carga pesada que te va a perseguir, por lo menos, hasta que el peso de tu decisión cobre forma.

Ya en este escenario, hablemos también de los secretos que te visitan todas las noches, preguntando cuándo y cómo van a ser finalmente revelados a las personas involucradas en ellos. Es un 50% tensión y 50% emoción en este tira y encoge de elegir el momento oportuno para dejar salir aquellos secretos cuyo peso te está estancando.

Hablemos, finalmente, de lo liberador que resulta encontrarte en ese preciso momento en el que el tiempo y la vida te da la razón. Ese momento en el que sucede aquello por lo que solo vos apostabas. Hay pocas cosas más satisfactorias en estos días que las palabras “te lo dije”, porque se confirma una vez más, que la intuición pocas veces falla y en muchas ocasiones previene. Y que hay que escuchar a esa voz que siempre va a estar allí, aún y cuando todo parezca venirse abajo.

septiembre 29, 2024

29 de septiembre

Hay cosas que nunca van a tener una explicación, o al menos, no estamos destinados a encontrarla en este plano. Es una idea con la que me cuesta lidiar aún.

En domingos como hoy me gustaría tener muchas respuestas. Siento que me permitirían salir de muchos baches en los que permanezco sin saber bien cómo salir de ellos.

También creo que tener estas explicaciones me permitiría justificar algunas emociones que reprimo en silencio, pero que mis hormonas se encargan de sacar a la superficie en los momentos menos oportunos.

Hoy tuve uno de esos momentos de catarsis inesperada. Es difícil seguir conteniendo, o bien tratar de evacuarlo, sin saber qué es exactamente lo que te estás conteniendo. Solo sabe expresarse con llanto y un poco de tristeza. Y a veces, como hoy, el clima lluvioso te ayuda aún más a entrar en ese mood.

septiembre 28, 2024

28 de septiembre

Era una noche lluviosa y tranquila, pero Amalia no lograba dejar su mente en blanco. La rodeaban muchos pensamientos al igual que el resto de noches de aquella semana.

Muchos pensamientos eran, mas bien, preguntas para sí misma, cuyas respuestas implicaban aceptar verdades incómodas y recibir repreguntas aún más difíciles.

Afortunadamente, era buena para rodear y evitar momentos de este tipo, por lo que siguió la ruta acostumbrada para evitar preguntarse y responderse aquello que tanto ocupaba su mente.

Sin embargo, no se dio cuenta, hasta mucho después, de las filtraciones que comenzaban a producirse en su hogar. Fue entonces cuando cayó en cuenta de que no siempre se puede dejar de enfrentar algunas cosas porque aunque comiencen siendo solo un pequeño inconveniente, siempre pueden acabar como algo aún mayor. Algo que impacte. Algo que dañe.

Shit happens sometimes, recordó.

septiembre 27, 2024

Abrazos

Muchas cosas se pueden encerrar en un abrazo, pero quizá la principal sea demostrar el amor que las palabras no alcanzan a describir. 

Soy una persona que gusta de dar abrazos, pero sé que no puedo dárselos a cualquier persona. Tiene que haber un proceso de por medio para crear confianza y cariño suficientes para canjear por un abrazo.

Asimismo, debe ser un acto recíproco. Hay pocas cosas más incómodas que fundirte en un abrazo con alguien inmóvil que no te busque igual con sus brazos.

Finalmente, creo que los abrazos pueden y deben atesorarse. Nunca sabés cuándo es la última vez que vas a abrazar a alguien que querés mucho. Por eso tenés que hacer que cada uno sea el mejor abrazo que has dado, y si tenés la oportunidad, reivindicarte en el siguiente encuentro.

septiembre 26, 2024

26 de septiembre

Cuando olvido por qué pelear (en el buen sentido) recuerdo a la persona que me enseñó que en la vida hay que ser como un gato panza arriba, sin dejarte vencer de todo aquello que la vida te va a lanzar inevitablemente.

Recuerdo también su invitación a ser cada día mejor o, por lo menos, a tratar de serlo. Recuerdo sus ánimos y a veces sus regaños por no agradecer por las cosas que solemos dar por sentadas.

Recuerdo sus carcajadas sonoras y también su voz firme cuando así se necesitaba. Tuve la fortuna de ver y vivir sus altos y bajos y aprender, como dice el Cuarteto de Nos, que nada es gratis (ni fácil) en la vida. Sobre todo las cosas, los eventos, la vida y las personas que más valen.


A veces he tenido el miedo, la sensación repentina de que ya no recuerdo bien su rostro. Pero solo basta ver algunas de nuestras (pocas, lo confieso) fotos, para evocar momentos y recordarlo en sus mejores épocas. Esas que prefiero recordar antes que todo lo que pasaría fuese escalando en intensidad y emociones que aún duelen (siempre van a doler).

Desde hace casi tres años, mi papá ya no está conmigo. Sin embargo, soy capaz de percibirlo en todas partes y contarle lo que estoy haciendo y lo que sigo logrando. Y aunque quisiera celebrarlo con él en este plano físico, sé que desde alguna parte, lo hace. Sucede que ambos fuimos siempre muy místicos.

septiembre 25, 2024

Cuenta regresiva

Esta cuenta regresiva inicia el 1 de octubre de 2024 y tiene vigencia de un año. 

Muchas personas necesitamos la presión de nosotros mismos para avanzar, para lograr aquello que tanto nos proponemos pero que en silencio posponemos para cuando la ocasión sea menos complicada, la decisión más fácil o peor aún, que lo que queremos solo suceda por azar.

Creo que un año es un plazo razonable: te da tiempo de ordenar aquellas cosas que se verán afectadas de alguna manera por el cambio que estás buscando y creo que es un plazo en el que podés darte terapia para cuando querrás echarte atrás, recordando las razones que te llevaron hasta este momento en el que iniciás la cuenta regresiva.

Es también una especie de mecanismo de defensa ante mi estrés, siempre tan irracional y apareciendo en los peores momentos. Es detenerte en apariencia, porque seguís caminando, pero encontrás dentro de vos un espacio en el que juntar la energía necesaria para anteponerte a lo que se viene.

Es creer que, aunque te da pánico el cambio, siempre se sale y siempre podés hacerlo. Aún cuando parece que no.




septiembre 24, 2024

24 de septiembre

Muchas cosas pueden pasar en poco tiempo. Amalia lo sabía y por eso contaba cada segundo, tratando de registrar en su mente cada uno de los acontecimientos que la habían llevado hasta ese momento.

Se dio unos minutos para aclarar sus pensamientos. Recordó la técnica que había aprendido unos años atrás y tomó papel y lápiz, dispuesta a ordenar y enlistar todo aquello que la ofuscaba.

El sonido de las agujas del reloj la estresaba. Solía perder mucho tiempo ensimismada en sus reflexiones y sus ideas sobre diferentes temas, sin que ello significara tomar acción y aprovechar así cada uno de los segundos que seguían transcurriendo.

Sacó las baterías de aquel reloj en un intento fallido de detener el avance de aquellas agujas, pero en un acto reflejo, vio el reloj que llevaba en la muñeca de su mano.