octubre 07, 2024

Tres

Hasta el año pasado, podría considerar este día como la antesala. Pero sabés, por accidente nos enteramos que en realidad te fuiste un día como hoy hace tres años exactamente, y no el día 8, como pensamos por la fecha en la que nos notificaron de tu muerte.

No puedo pasar enfrente del lugar donde pasaste tus últimos momentos porque todavía duele. Me recuerda el haberte dejado ahí con la esperanza de que mejoraras para estar bien el día de mi boda, sin saber que tu traje iba a quedar sin usarse, que tus zapatos especiales iban a quedar (y seguir) como nuevos tres años después… que aunque se trataba de uno de los días más felices de mi vida, se tornó todo en un evento agridulce.

Recuerdo esa (presunta) antesala muy bien. Rezaba antes de dormir para que te mejoraras, sobre todo cuando me enteré del COVID. Algo se derrumbó dentro de mí en ese momento, pero la esperanza no quería morirse del todo. Me aferraba a mi fe, pensando que a pesar de todo, íbamos a superar esto. Total, aún estabas demasiado joven para morir.

Recuerdo haber recibido la llamada de parte de Tito (mi hermano mayor, para los que no tienen contexto) para avisarme lo que me temía. Ninguno podía hablar, pero nos entendimos perfectamente al momento de enlazarse la llamada… nunca me había sentido tan abandonada, a pesar de estar rodeada de mucha gente que me ofrecía su abrazo y su consuelo. 

Este año he recordado muchas de nuestras conversaciones que iniciaban con un “si ves que viene la correntada, ¿qué vas a hacer? ¿Te vas a quedar para que te arrastre o te vas a apartar?” 

Spoiler alert: Sigo sin apartarme el 99% de las veces. 

P.D.: Para mi papá, donde quiera que esté. Siempre pienso que es acá nomás, a mi lado.

octubre 06, 2024

06 de octubre

El mundo está lleno de personas que se quedaron con las ganas de contarle historias a alguien más, de atesorar más momentos o sencillamente, de cambiar momentos pasados por otros más felices.

Eso, sin embargo, no hace más fácil aceptar el hecho de que yo hubiese querido hacerlo.

Pienso en eso cuando desbloqueo el teléfono y veo tu foto “al azar” de entre todas la que almaceno. O cuando te encuentro aún entre mis números favoritos porque aún no junto el valor para borrarte. Porque aún mi incredulidad me hace pensar que un día vas a aparecer de la nada, preguntando por qué no te buscamos antes.

Creo que asimilar todo habría sido más fácil si te hubiese visto hacia el final de todo. Pero varios metros de distancia, un virus y un protocolo sinsentido nos separaron. Ahora, también nos separa una placa de cemento y los famosos tres metros bajo tierra.

Mañana es un día clave. Y creo que no estoy lista para traerlo todo a cuenta de nuevo.

octubre 05, 2024

05 de octubre

El día había iniciado demasiado pronto, si bien estuvo lleno de momentos fuera de su acostumbrada rutina. Amalia caminaba, hablaba con el resto, se sentaba y veía a las personas ir y venir aquella tarde, mientras la brisa fresca llegaba a ella sin irrumpir su paz.

Trataba de recordar el consejo que le habían dado un par de días atrás sobre aceptar y saber que cada uno de sus sentimientos eran válidos y merecedores de ser sentidos. Incluso aquellos que la invadían de acuerdo con la coyuntura vigente.

En ese momento, el sentimiento era una mezcla de nostalgia, cansancio y hartazgo genuino. Sentada en la grama, meditaba sobre lo efímero de las cosas verdaderamente importantes y lo necesario de estar presente para disfrutarlos.

Ahí, unos metros bajo sus pies, había muchas historias, recuerdos, personas. Unos metros más adelante, se procedía a crear un nuevo conjunto de recuerdos, que, acompañados por flores, se tornarían infinitos.

octubre 04, 2024

04 de octubre

Sigo buscando.

Creí acabado este proceso, pero cada año que pasa, se renueva la necesidad de buscar respuestas que nunca voy a tener. De hacerme preguntas y plantearme otros escenarios con finales diferentes al que efectivamente, se materializó.

Tengo sueños y también pensamientos incómodos. 

Cada tanto me esfuerzo por recordar lo que creo que ya he olvidado: Rostros, ocasiones, aprendizajes, palabras o simplemente, estar ahí presente de nuevo, cuando este proceso estaba lejos de ocurrir.

Las emociones se van turnando y la esperanza de que esto va a pasar se renueva cuando el ciclo se cierra (solo para volver a iniciar). Cada comienzo parece ser luminoso y cada final pareciera ser el definitivo. Pero todo sigue sucediendo de nuevo.

Alguien me dijo hoy que no me concentre viendo el mundo a través de la cámara o de las fotos, porque me pierdo de los momentos. En este caso, sin embargo, solo me quedan esos recuerdos.

octubre 03, 2024

3 de octubre

Una parte de mi ser te está buscando. Bueno, está inventándose las razones para salir a buscarte.

Tengo claro que una parte de mí te quiere aquí y sin embargo, quisiera tener certeza absoluta e indiscutible de que eso es así. Pero no la tengo y no sé si llegue a tenerla.

Verás, nunca he sido de pensamientos sencillos. Me gusta complicarme hasta cuando sé que quiero algo, pero no siempre solo voy y lo tomo. También puedo esperar.

He meditado mucho sobre mi necesidad de razones para salir a buscarte. Y eso que no estás tan lejos: mi parte espiritual/mística/inconsciente sabe que estás cerquita, pero que necesitás tiempo para manifestarte y que todos, como yo, puedan ser conscientes de tu presencia.

Tengo mucho que podría contarte e historias que me gustaría inventar para que no te aburrás. Pero a estas alturas y en mis actuales circunstancias, ya no estoy segura de tener tiempo suficiente de irte a buscar. O de que, por el contrario, vayás a llegar sin avisar.

octubre 02, 2024

Amalia y octubre

Octubre es un mes complejo en mi vida. Muchas cosas han pasado, en diferentes años, que han ido marcando de alguna u otra forma mi vida y mi forma de ver el mundo.

Quizá la primera que tengo en mente es un retiro al que fui estando en bachillerato, convencida por una monja a la que siempre quise mucho porque lejos de ser convencional, siempre supo escucharme y aconsejarme. En ese retiro me di cuenta que, aunque pensaba que tal vez sí, no venía hecha para una vida dedicada al 100% a la religión. Siempre se me dio más cuestionar.

Eso me lleva a un segundo recuerdo: En un mes de octubre iniciamos un proyecto radial con algunos de mis mejores amigos en la universidad donde estudié Periodismo. Descubrí que no me había equivocado al elegir la carrera con todo y los peros de mi mamá, y que la música puede transmitirte un montón de emociones. Sin saberlo, ahí conocí también a quien, mucho tiempo después, se convertiría en mi esposo.

Mi tercer y cuarto efeméride del mes es agridulce. Ya lo he expresado en otras entradas, aunque quizá no con la capacidad que ahora tengo: una semana antes de mi boda, que también fue en octubre, mi papá murió. 

Ahora, no puedo evitar ponerme sentimental cuando voy a bodas y veo a las novias bailar con sus papás: es algo que no tuve la oportunidad de vivir, y aunque peleé mucho con todo lo que pasó y cómo pasó, he llegado a encontrar un poco de paz y de consuelo. Quizá nunca entienda el porqué, aunque a veces creo que él me diría que sencillamente, era lo que tenía que pasar. Así, sin mayor explicación o lógica al alcance de mi entendimiento humano.

Estoy justo a las puertas de que se cumpla el tercer aniversario de su partida y siempre este periodo viene lleno de emociones. Este año, también ha venido lleno de noticias, de cambios. 

Y obviamente mi cuarto recuerdo, que es con mi esposo, es uno de esos que atesoro sobremanera. Él me ha enseñado sobre paciencia, sobre autenticidad y sobre todo, ha estado ahí conmigo cuando las cosas se han puesto más difíciles. No han hecho falta muchas palabras: Su sola presencia me transmite una paz increíble. 

Con todo ese contexto, me pregunto qué otras cosas puedo esperar de los octubres que me queden por delante. Pero luego recuerdo que con seguridad solo tengo este día, este momento de octubre y se me pasa. 

octubre 01, 2024

Propósitos

Los últimos días he pensado sobre la necesidad de tener un propósito para (casi) todo en la vida. Creo que no siempre somos tan conscientes de ello, pero tener un propósito puede ser bastante útil cuando de vivir se trata.

Tener un propósito claro te ayuda a tomar decisiones de forma más ágil, porque tenés claro desde el inicio cuáles son las acciones, los lugares, las personas que encajan con ese propósito que has decidido hacer tuyo.

A grandes rasgos, le da sentido a lo que haces. El ser humano siempre (aunque no lo admita) necesita sentir y creer que lo que hace abona a algo mucho más grande que él o ella misma.  No queremos pasar desapercibidos o mucho menos, pensar que seremos olvidados. Queremos siempre dejar una huella, o un buen recuerdo o un aporte: algo que importe.

Los propósitos, sin embargo, no son fijos. Van evolucionando junto a vos conforme pasa el tiempo y cambian tus prioridades. No son, aunque lo parezcan, finitos. Siempre están.