julio 03, 2024

3 de julio

Armada hasta los dientes, Amalia pensó en prepararse para lo peor. Hacía mucho tiempo atrás en que no se encontraba en este escenario.

Pensaba que era una etapa superada que había quedado atrás luego de muchas preguntas y una gran cantidad de batallas. Pero se equivocaba.

Mientras esperaba la jugada final de su oponente, visualizó todas las posibles salidas a esta situación: Era vencer o morir, claudicar o dar guerra hasta el último momento “como gato panza arriba”, pensaba, citando a su padre (caído en batalla hacía unos años).

Dio un paso al frente. Fuera cual fuera el resultado, estaba dispuesta a asumirlo como todo en su vida y seguir avanzando a cualquier costo.

Entonces (solo entonces), se dio cuenta que había olvidado las lecciones de sus batallas anteriores, el olor, el sabor, las sensaciones de ellas. Igual y eran inservibles.

Esta era una batalla vital, nueva respecto al resto porque el enemigo estaba dentro de ella (en su mente y en su corazón), y porque sin darse cuenta dejó entrar al batallón que empezó a dar de baja todas sus defensas y armaduras. 

Vio los ojos de su enemigo en el espejo. Ardían.

Era un 3 de julio.

julio 02, 2024

2 de julio

No soy ni ejemplo, ni modelo a seguir.
Solo humana.

Con arcos y baches en mi historia (la versión completa y la censurada).
Real.

Con cientos de dudas, cuestionando lo que aprendí hasta hoy y lo que aprenderé mañana.
Imperfecta.

Con matices y algunos extremos que no son del todo extremos.
Con miedos y a veces más impulsos que ideas meditadas.
Con el agua al cuello y al borde del abismo.
Aprendiz de equilibrista. A veces un poco de terrorismo emocional.

A punto de desbordarse la presa.

Ya no se puede parar.

mayo 25, 2024

Orugas

Feas, en principio. Supongo que eso explica el nombre medio grotesco que las identifica.

Nunca he sido fan de los insectos. Ni de los reptiles, ni de los roedores. Mi mente no se hace a la idea de que deba convivir con ellos.

Y sin embargo, qué necesarias son las orugas.

Desde hace semanas resuena en mi cabeza esa canción tan popular de Sebastián Yatra por la película "Encanto". Quizá es porque en alguno de tantos horóscopos leí que 2024 era año de cambios para los Aries (lo normal, pues).

Estar escuchando seguido esta canción me ha recordado algunas cosas:

-Que el cambio, al menos ese permanente, se trabaja. No pasa por generación espontánea (#pasteurización). Siempre, como dijo mi yo del pasado, hay un primer paso.

-Que aunque nos neguemos a dar ese primer paso, las circunstancias si que van a cambiar. El mundo va a cambiar y la clave está en mi respuesta a esos cambios: ¿Me adapto/estanco? ¿Me atrevo a cambiar con él?

-Que a veces, hay que volar. O aventarse y aprender a volar en el camino.

-Y que el cambio, casi siempre, es crecimiento (con todo y miedo).


PD: Esta es una de esas entradas gallo/gallina que ya tenía ratos guardada porque debía ser publicada en mi período de transición de oruga a mariposa. O sea, la parte donde ya vemos la luz. O el milagro, como canta Sebastián.


febrero 08, 2024

Galaxia

 Amalia colocó el título pensando en aquel quinteto de estrellas que, de acuerdo con sus dudosos recuerdos, se desplazaban hacia el sur, mostrándole titilantes el camino a seguir.

Pensó en las otras dos constelaciones (una a cada lado) en las que se perdió tratando de encontrar un sentido a la organización de los cuerpos celestes que la componían. Recordó que ya con anterioridad, había leído sobre los asteroides y su peculiar sentido para quienes los habitaran. 

Era curioso: Jamás había sido una persona particularmente interesada en la astronomía. Si gustaba de ver estrellas era por el hecho de esperar aquellas fugaces para empujar los deseos que albergaba con toda la fuerza de su ser.

Pensó de nuevo en el conjunto de estrellas. En cómo aparecieron de la nada y sin embargo, se hacían tan familiares para volver a casa. Tomando un sorbo de café, se dispuso a dibujarlas para no olvidarlas.

Pero cuando volvió la vista al cielo, no logró encontrarlas. Parecían haberse desplazado para guiar a otro viajero.

Se dijo entonces a sí misma que debía dejar de tomar café por las noches y guardó la libreta una vez más. La esperaban en la puerta.

enero 28, 2024

¿Por qué escribir?

De vez en cuando, existe solo la necesidad de escribir. Sobre todo, cuando los pensamientos te desbordan.

Creo que escribir me ayuda a (nuevamente) enfocarme. He aprendido, en mi vida laboral y personal, que escribir tiene muchas derivaciones. Y bastantes secretos que desconocía cuando abrí este blog.

Creo que es un ejercicio de sinceridad frente a la hoja en blanco. ¿Qué estoy tratando de decir? ¿Por qué debería decirlo así y no de otra manera? ¿Es mejor ser directa o esconder mis verdaderas intenciones en medio de palabras que no suelo utilizar a diario?

Escribir te desintoxica. Y hoy más que nunca, es necesario disipar el humo para descubrir la verdad, esa que es evidente para todos, menos para uno mismo (porque se está tapando los ojos).

Quiero seguir escribiendo libremente. Así tendré la oportunidad, si lo deseo, de acceder a nuevos mundos, de crear mis escenarios y reescribir lo que ha sucedido.

Quiero seguir teniendo motivos para escribir. Ahora mismo, tengo varios. No todos ellos son buenos, pero al final cumplen con su propósito: Ayudarme a escribir.

Y al final del día, también quiero escucharme y leerme. Y saber qué es lo que aún tengo para decir(me).

enero 26, 2024

Sobrepensando

En los últimos meses, he pensado sobre por qué pienso como pienso.

No sé si es la temporada del año
La costumbre
El aburrimiento
El cansancio físico y mental
La tal madurez
La sinceridad abrupta conmigo misma

Pero pienso y sobrepienso.

Y en suma, repaso mis acciones en cada uno de los escenarios posibles.
Y me aturdo
Me estreso
Me quedo callada
Me miro al espejo, consciente de lo que callo
Pero mi cara 
Mis pómulos
Mis ojos
Mi sonrisa
Me delata.

Delata que sobrepienso.

Pasa que me da vergüenza (a veces) decir lo que realmente pienso.
Y siento
Hace falta una invitación
Una especie de tiempo muerto
Que todo se detenga y que no te des cuenta que mientras sobrepienso, es porque te pienso.

Y me sonrojo
Y me detengo
Y luego te veo 
Y entonces lo entiendo.

Que en la distancia es cuando más escenarios me invento
Y que es por eso
Que aunque trate de alejarme
Con mis pensamientos
El final de esta irrealidad me invento.

Y luego recuerdo, caigo en cuenta, que tan solo estaba escribiendo.

octubre 07, 2022

Un año

Es increíble llegar a este momento. No siento que el tiempo haya pasado rápido.

Tuve muchas expectativas respecto a este día y en la antesala, debo decir, se siente casi normal. Creo que lo vivido en octubre 2021 me hizo aprender, a fuerza de experiencia, que se puede estar triste, aliviado, feliz y agradecido al mismo tiempo. Que nunca sabés lo que te va a traer el mañana, aunque lo sospechés, y que de ahí el valor de vivir intensamente en el presente.

Tu partida, papá, no ha pasado inadvertida. He cambiado en muchos sentidos a raíz de tu muerte inesperada y sorpresiva, y he tenido que pasar por diferentes momentos de este duelo para encontrarme adonde estoy ahora.

Quiero decirte que sigo viviendo a pesar del miedo, de la ansiedad y de esa tristeza tan horrenda que no conocía hasta hace un año. Que he trabajado en tratar de entender por qué pasan las cosas, y aunque a veces creo que no lo voy a lograr, lo sigo intentando a mi ritmo. El único ritmo posible.

Me he apoyado de las herramientas que me dejaste (y otras que he aprendido sobre la marcha): La meditación, la respiración honda, la espiritualidad, la oración a una fuerza superior que da sentido a las cosas, mi carácter necio, la terapia, el llanto (el discreto y el bullicioso), el silencio, la introspección, la introversión. He aprendido a soltar, pero a veces también me aferro, por miedo a que me lleve esa correntada de la que me enseñaste y que aparece cada cierto tiempo.

Sigo aprendiendo a darle valor a las experiencias y a no dejar que las cosas que no son importantes me quiten tiempo de vida. 

Te he recordado en estos últimos días como lo que fuiste: Un ser tremendamente espiritual, un cuidador nato, un ejemplo del servicio como expresión del amor, un papá multifacético (aunque la mayoría piense que solo tenías la "cara de serio"). 

Los días como hoy son buenos para recordarte. Hay otros en los que ha sido pesado, casi imposible. 

Sin embargo, estoy aquí, escribiendo porque me sirve, funciona. Es catártico, se siente bien.

Te extraño.

Fátima.